Cómo elegir tu primera baraja
No, no hace falta que te la regalen. Lo que hace falta es que te guste (y que no se te deshaga en las manos).
Entrar en una tienda esotérica buscando tu primera baraja (o en internet, que es todavía peor) es como entrar en una pastelería con hambre. Todo te gusta. No sabes por dónde empezar. Así que vamos a poner un pelín de orden.
Un poquito de historia
El tarot nace en Italia hacia 1440-1450, y nace como juego de cartas: los tarocchi. La baraja Visconti-Sforza es de las más antiguas que se conservan. Lo de usarlo para adivinar llega bastante más tarde, a finales del siglo XVIII en Francia, con Court de Gébelin en 1781 y Etteilla poco después. O sea, que empezó entreteniendo a la nobleza en la sobremesa y ha terminado en nuestras mesas de lectura. Menuda carrera.
Los tres grandes sistemas
- Rider-Waite-Smith (RWS): publicada en 1909. La ideó Arthur Edward Waite y la dibujó Pamela Colman Smith (y que a Pamela casi nunca se la nombre me parece un crimen). Fue la primera baraja popular con escenas en todas las cartas, menores incluidos, así que se aprende mirando. Casi todos los libros y webs en español la usan de base. Yo leo con esta, y por algo será.
- Marsella: tradición de los siglos XVII y XVIII. Los menores son «de pips», es decir, ves cinco copas y ya está, sin escena ninguna. Se lee más por número, palo y color. Y cuidado, que aquí la Justicia es el 8 y la Fuerza el 11, justo al revés que en el RWS.
- Thoth: de Aleister Crowley y Frieda Harris, pintada entre 1938 y 1943 y publicada en 1969. Lleva astrología, cábala y alquimia a cascoporro. Cambia nombres (Ajuste por Justicia, Lujuria por Fuerza, Arte por Templanza, Eón por Juicio, Universo por Mundo) y las figuras son Princesa, Príncipe, Reina y Caballero. Es preciosa, pero para empezar yo no la cogería.
El mito del regalo
«Tu primera baraja te la tienen que regalar.» Pues no. Eso no tiene base histórica ninguna, porque el tarot empezó siendo un juego que se compraba en cualquier sitio. Comprártela tú también es un acto de intención, y de los buenos. Y si te sientas a esperar a que alguien te la regale, igual te dan las uvas (y no precisamente las de Nochevieja).
Cómo elegirla
- Que las imágenes te digan algo nada más verlas. Si una sola carta te deja fría, imagínate 78.
- El tamaño: la estándar mide unos 7 × 12 cm. Si tienes las manos pequeñas, mejor una de bolsillo o mini, que barajar no tendría que ser un deporte de riesgo.
- Que traiga librito, o por lo menos que haya guías para ese sistema.
- Un cartón firme, mate o con acabado de lino, que no se quede pegado al barajar.
Los clones del RWS: tus mejores amigos
Si la Rider-Waite clásica no te entra por los ojos, tranquil@, que hay cientos de «clones». Mismo sistema y mismos significados, pero con otro arte: gótico, de animales, acuarela, cómic… Para empezar son perfectos, porque todo lo que aprendas te va a servir igual. Yo tengo una ilustrada de estilo Rider, La Chispa, y es de lo más juguetona.
Ojo con las falsificaciones
Si el precio es demasiado bonito para ser verdad, seguramente no lo sea. Las copias baratas se pillan enseguida por el cartón fino, los colores apagados, las letras borrosas o los bordes mal cortados. A mí me parece mucho mejor una baraja original sencillita que una «de marca» pirata que a las dos semanas está para el contenedor.
Tu checklist antes de comprar
- Mira al menos diez cartas de la baraja (y busca fotos de todas, no solo de las bonitas que salen en la portada).
- Comprueba qué sistema sigue: RWS, Marsella o Thoth.
- Echa un ojo al tamaño y al acabado.
- Compra en una tienda o editorial de confianza.
- Cuando llegue, preséntate. Haz una tirada para conoceros. Y si quieres empezar con buen pie, aquí te cuento cómo hacerle buenas preguntas al tarot.
Y cuando ya la tengas en las manos, el glosario está ahí para que vayas aprendiendo carta a carta, sin prisa. Ya me contaréis cuál habéis elegido. 🐦⬛

